Etiquetas

lunes, 2 de noviembre de 2020

¿En tu universo o en el mío?

UNO

Orbita a 340 km de la Tierra, año 2020, 22 de octubre, 22:02 GMT

El capitán de la estación espacial StarGazer se despertó con el suave sonido del mar de su implante lobular y la ligera vibración del futón donde dormía, mientras las tenues luces de seguridad de su camarote variaban su color del verde al azul. Al girarse y levantar su vista al techo se iluminó el UltraVid y la sonrisa más bella de la galaxia le saludó sobre el fondo azul turquesa del mar frente a su casa de la playa.

—Ola k ase? —le susurró Enya, sus ojos azules mirando por encima de unas gafas Teashades con semblante pícaro.

—Anda, no me seas rarita, quítate esos vidrios a lo Lennon que aún te queda pa disfrazarse —rió Aidan, aunque la imagen lo puso de forma inmediata en estado de excitación, bastaba su sonrisa, como le ponía ojitos, y perdía del hilo de lo que estuviera haciendo, era una suerte que él no fuese el piloto de la nave, sino se estampaba contra algún asteroide.

—No me digas que no te gusta verme con gafitas, nene, que siento en mi cómo te gusta, que el Sense2Gether funciona incluso contigo en órbita —la sonrisita de Enya mostrando los dientes decía que así era, el brillo de sus ojos decía que le parecía genial conseguir ese efecto en su chico, y la lengua asomando decía que si estuvieran cerca la cosa se iba a poner pero que muy intensa, y sentir cómo él se excitaba con tanta fuerza la llevó al mismo estado en un instante. Esa excitación le llegó de vuelta a Aidan a su cuerpo, palmo y medio más abajo de la boca de Enya había dos puntos enhiestos y duros como el diamante que endurecieron los de Aidan, un palmo por debajo del ombligo un calor húmedo envolvió la dureza de su entrepierna, las orejas se encendieron calentando las de Aidan hasta casi doler, y un escalofrío de placer recorrió sus columnas al unísono.

—Me vas a quemar el aparato —dijo Aidan, añadiendo—: mejor dicho, los dos, el Sense2Gether y "el otro".

—Suerte que vuelves en pocos días, nene, que por mucha conexión por el 2Gether ese necesito tu piel junto a la mía —susurró Enya con esa voz grave y cantarina tan seductora— así que haz los experimentos esos que me contaste y arreando pa casa, ¿vale?

—¡Señora!, ¡Sí, Señora!, vuestros deseos son órdenes para mí, el alto mando científico de la flota no podrá negarse a dejarme ir, aunque solo sea porque le diga que su hija así lo desea, jajajajajaja —la carcajada de Aidan se juntó con la cantada risa de Enya.

—Capitán..., capitán... —una voz con cierta premura se coló en sus oídos por encima de las risas, Aidan reconoció a la teniente Fiona.

—Dígame, teniente —contestó Aidan incorporándose mientras mandaba un beso a su chica y desconectaba el UltraVid.

—Estaremos en posición de intercepción de la miniluna 2020 SO en unos minutos, señor —informó Fiona.

—Me dirijo al puente en estos momentos —respondió Aidan mientras salía de su camarote.

Según Aidan entraba en el puente de mando, la miniluna entraba en el campo de visión de la proa y sorprendía a todos por no ser lo que esperaban, un asteroide errante que había capturado la Tierra una semana antes, entrando en el punto exterior de Lagrange L2 para salir por el punto L1. 

Lo que vieron fue un ¡WTF! en toda regla (la expresión PQC nunca llegó a cuajar), un "Pero ¿Qué narices es esto?", cuando vislumbraron algo que era metal picoteado por los micro meteoritos y no roca.

—Al final tenía razón el tipo ese del JPL —soltó la teniente Fiona con sorpresa— esto debe ser el Surveyor 2; pero no es posible, si se estrelló hace... cuánto hace, era septiembre de 1966 si mi memoria no me falla y nunca me falla.

—Fiona, si me dices el día y la hora te libras de la guardia de esta noche —rió Aidan, aunque sabía que ella se lo diría con precisión casi quirúrgica.

—El 22 de septiembre de 1966 —recitó con los ojos mirando arriba a la izquierda como siempre hacía al recordar —a las 9:35 UTC, se perdió el contacto por un fallo en la corrección del plan de vuelo.

—Ya, pero se estrelló en la Luna, qué diantres está haciendo aquí, ¿dando un paseo? —Aidan estaba sorprendido.

En ese momento empezaron a crepitar los comunicadores del puente, mientras la miniluna se iluminaba primero con tonos rojizos, luego con tonos azules, fluctuando, parecía como si creciera y se encogiera con cada latido, algo imposible. Los sensores de la nave se volvieron locos, como si ese satélite estuviera ejerciendo una atracción gravitatoria imposible para sus dimensiones.

—Capitán, lo que sea "eso" que tenemos delante está tensionando la estructura de la nave, y no podemos salir de su influencia ni con la potencia a máximos —la voz de la jefa de la sala de motores, Brianna, era tensa como una cuerda de guitarra antes de romperse.

Entonces, además del baile de luces rojas y azules, lo que fuese aquello, viniese de donde viniese, empezó a girar sobre su eje a tal velocidad que mareaba, hasta que tanto sus tres patas en trípode como el cuerpo de la nave se difuminaron en una especie de esfera muy brillante, dolía mirarla incluso tras los deflectores del puente.

—Esto empieza a no gustarme un pelo —las voces de Aidan y Fiona expresaron miedo al unísono, mientras el resto de la tripulación se miraba y se ponía nerviosa al ver que sus mandos no controlaban la situación.

A las 22:22 GMT del 22 de octubre de 2020, la miniluna 2020 SO dejó de fluctuar en rojos o azules, y emitió un destello en blanco, tras lo cual la nave StarGazer pareció temblar y desapareció de la órbita con un parpadeo.


 

DOS

Orbita a 340 km de la Tierra, año 2020, 22 de octubre, 22:01 GMT

La capitana de la estación espacial MoonShine se despertó oliendo la lluvia sobre la tierra arcillosa, que al irse centrando se convertía en el sonido de lluvia que reproducía su implante lobular para facilitar su despertar. Adara "la rara" la llamaban en la escuela, algo que aún recordaba con cierto regusto amargo. ¿Qué culpa tenía ella? La sinestesia era algo natural en su vida, desde siempre saboreaba el dulce azul, el salado amarillo, las notas del piano olían a vainilla, las guitarras a canela, le encantaba el crepitar de las guindillas que su abuela echaba en los callos, solo la vista y el tacto se libraban, lo que era un suerte porque ya tropezaba más de la cuenta con sus dos pies izquierdos, como para sentir en su cuerpo todo lo que veía a su paso, abrazos, bofetadas o caricias.

—Aquí la Habana, te tengo ganas —la voz sonó en el techo con risa medio contenida y ella miró hacia arriba, viendo como Declan la observaba, seguro que desde hacía un buen rato. Declan le había contado que le encantaba mirarla mientras dormía, verla sonreír, darse la vuelta cuando soñaba en esos sueños que nunca recordaba salvo cuando dejaba pistas en su cuerpo y despertaba con una sonrisa de oreja a oreja.

Pos te quedas con las ganas, mi vida, que además de algo lejos "pa eso" tengo un conato de migraña que me llevará a oler a gasolina todo lo que me diga la tripulación, y no mataré a nadie porque esto ya forma parte de mí. —el tono de Adara era algo cansado, y no le gustaba nada tener que "enfriar" a su chico, pero entre la necesidad casi dolorosa de café y la jodida migraña la jornada iba a ser un problema.

—Oído, saco mi agenda, a ver que otra pelirroja me quiere ayudar con esto que tengo aquí que no se arregla solo —soltó Declan con sorna viendo como los ojos turquesa de Adara refulgían y las orejas se encendían a la vez que ponía una sonrisa de "pos te vas a enterar, listillo".

—Cariño mío, sabes que con un par de frases susurradas y medio cantadas te voy a poner cardíaco, así que no me provoques porque luego a ver como sales de detrás de la mesa y te pones a coordinar los trabajos en la oficina sin dar un espectáculo —Adara estaba disfrutando con ese juego y veía como Declan iba enrojeciendo. Por si fuera poco, el Sense2Gether le transmitía todo lo que él sentía, resultando en una retroalimentación que casi le quita la migraña de golpe al encender a su vez todos sus puntos sensibles, erizándole los vellos de la nuca, mientras un escalofrío recorrió su columna.

—Capitana..., capitana...—una voz de tenor interrumpió su excitación y se coló en su oído —era el teniente Brendan.

—Dígame, teniente —contestó Adara mientras lanzaba con la mano un beso a Declan y desconectaba el UltraVid.

—Estamos a pocos minutos de la miniluna 2020 SO, Señora —informó el teniente Brendan.

—Me dirijo al puente en estos momentos —respondió Adara mientras salía de su camarote.

Adara entraba en el puente de mando cuando la miniluna entraba en el campo de visión de la proa y sorprendía a todos por no ser lo que esperaban, un asteroide errante que había capturado la Tierra una semana antes, entrando en el punto exterior de Lagrange L2 para salir por el punto L1. 

Lo que vieron fue un ¡PQC! en toda regla (la expresión WTF nunca llegó a cuajar), un "Pero ¿Qué narices es esto?", cuando vislumbraron algo que era metal picoteado por los micro meteoritos y no roca.

—Al final tenía razón el tipo ese del JPL —soltó el teniente Brendan con sorpresa —esto debe ser el Surveyor 2, pero no es posible, si se estrelló hace... cuánto hace, era septiembre de 1966 si mi memoria no me falla y nunca me falla.

—Brendan, si me dices el día y la hora te libras de la guardia de esta noche —rió Adara, aunque sabía que él se lo diría con precisión casi quirúrgica.

—El 22 de septiembre de 1966, —recitó con los ojos mirando arriba a la izquierda como siempre hacía al recordar— a las 9:35 UTC, se perdió el contacto por un fallo en la corrección del plan de vuelo.

—Ya, pero se suponía se estrelló en la Luna, qué diantres está haciendo aquí, ¿dando un paseo? —Adara estaba sorprendida, y aunque la migraña le seguía dando por saco, la situación le puso en estado de máxima atención.

En ese momento empezaron a crepitar los comunicadores del puente, mientras la miniluna se iluminaba primero con tonos azules, luego con tonos verdosos, fluctuando, parecía como si creciera y se encogiera con cada latido, algo imposible. Los sensores de la nave se volvieron locos, como si ese satélite estuviera ejerciendo una atracción gravitatoria imposible para sus dimensiones.

—Capitán, lo que sea "eso" que tenemos delante está tensionando la estructura de la nave, y no podemos salir de su influencia ni con la potencia a máximos —la voz del jefe de la sala de motores, Brian, era tensa como una cuerda de guitarra antes de romperse.

Entonces, además del baile de luces azules y verdes, lo que fuese aquello, viniese de donde viniese, empezó a girar sobre su eje a tal velocidad que mareaba, hasta que tanto sus tres patas en trípode como el cuerpo de la nave se difuminaron en una especie de esfera brillante, dolía mirarla incluso tras los deflectores del puente.

—Esto empieza a oler muy mal —las voces de Adara y Brendan expresaron miedo al unísono, mientras el resto de la tripulación se miraba y se ponía nerviosa al ver que sus mandos no controlaban la situación.

A las 22:22 GMT del 22 de octubre de 2020, la miniluna 2020 SO dejó de fluctuar en azules o verdes, y emitió un destello en amarillo, tras lo cual la nave MoonShine pareció temblar y desapareció de la órbita con un parpadeo.


 

TRES

Orbita a 340 km de la Tierra, año 2020, 22 de octubre, 23:22 GMT

La nave StarGazer apareció en la órbita terrestre como de la nada, después de haberse desvanecido una hora. Aidan parpadeó intentando hacer desaparecer los destellos que seguían en su retina.

La nave MoonShine apareció en la órbita terrestre como de la nada, después de haberse desvanecido una hora. Adara parpadeó intentando hacer desaparecer los destellos que seguían en su retina.

Enya llamaba por el UltraVid preocupada por la desaparición de la nave.

Declan llamaba por el UltraVid preocupado por la desaparición de la nave.

Aidan conectó el UltraVid suponiendo sería su chica.

Adara conectó el UltraVid suponiendo sería su chico.

—¿Tú quién coño eres? —soltó Aidan al ver la cara de un tipo de piel oscura donde esperaba ver a su chica.

—Lo mismo digo, que se ponga Adara —respondió Declan al ver la cara de un rubio de ojos azules donde esperaba ver a su chica.

Mientras tanto, en el universo de al lado, Adara y Enya se miraban como alucinando, dos pelirrojas casi idénticas, una con ojos azul turquesa, la otra con ojos verde turquesa, ambas con una nariz risueña y un pequeño lunar.

Dentro de la nave Surveyor 2, porque solo había una, Za’tziel, un habitante del quinto planeta del tercer sol de la constelación de Ofiuco reía con sus tres bocas y lloraba de risa con sus doce ojos, sintiendo la sorpresa reinante en ambas naves mientras las comunicaciones con la Tierra, con la otra Tierra, se llenaban de palabrotas en todos los idiomas: ¡Bozhe ty moy!, ¡Herregud! ¿Qué carajo? ¿What the hell?